- Como si te hubiera mirado… vaya! Nadie te ve.. ya sabes haz el típico movimiento de la mano a la izquierda, y la palabra NEGRO…INADVERTIDA! y ya… claro que mueves la mano como cuando se te ha perdido algo y dices quedito la fórmula mágica y listo! nada por aquí, nada por allá… y ya!.
-No, no lo había pensado así; solo quería que él no me viera… pero sí me miró y lo hizo de una forma profunda, intimidante!
-Es que tú piensas que es intimidante, pero no, no lo fue, a lo mejor miraba hacia lo lejos… hacia la cafetería, o por allá… no vi que te viera…
-Eso dices tú, pero sus ojos me penetraron, incluso sentí un escalofrío… ahora no quiero regresar a clase, debo atravesar todo el parque central y luego los edificios, puede estar por ahí… y
-Esa vez me debías llamar… no sé, quizá hubiera escuchado tu grito; para colmo la biblioteca estaba cerrada… sí, sí me acuerdo…
-El tema es que me dolío el cuello durante dos semanas casi, tenía una tensión en la parte de atrás, hacia el centro de la espalda y las marcas de sus dedos no se me fueron rápido… no no voy a ir a clases por hoy…
-Ahora me cuentas completo, solo me dijiste que te había sujetado fuerte, pero nada más…!
-Ah, sí… si… es mejor que caminemos… lo veo salir… parece que me ha visto… no, no quiero ir hacia allá…
-Escondámonos en la Capilla, allí hay silencio!.
-Digamos la fórmula mágica!. Ahora!
FDG/19-V-2011