Me dejas un esfero negro. Escribí con él hasta agotar su tinta: palabras vanas, datos irrelevantes, sumas o restas, cálculos indispensables; a veces un dibujo casual al filo de un registro académico; a veces, solo una firma y un nombre y un ícono de hogar feliz: aquellas líneas que marcan espacios y crean paisajes oníricos: un árbol, un sol, la casa con su chimenea y por supuesto una ventana, una puerta y un sendero. A veces dibujo un niño en la esquina de la casa, arrimo a ella cuatro varitas: dos para los brazos, dos para las piernas, y las conecto con líneas transversales y un círculo, en él coloco líneas desordenadas y un pelo ensortijado que se prende a la cabeza de líneas y papel…Sí, la tinta negra de tu esfero me fue construyendo mundos, mundos paralelos. Creo, a veces creo en lo dicho, a veces son solo penssamientos que se enlazan a cavilaciones subterráneas… decía Creo que la tinta negrilla del esfero me iba hablando de ti … y que yo, simplemente expresaba lo que vertían tus pensamientos… no, no es cierto: es este Yo interior que se engarza a mi vida y me desdobla, me hace soñar y sufrir, pero también reir, reír a carcajdas!. La vida es maravillosa, aún sin ti!.