Eran las cinco de la tarde… cuando el sol se oculta trae en su espalda los sonidos y los silencios. Siempre conversamos sobre esto verdad?, pensamos que nadie puede escucharnos, pero los silencios llegan a nosotros y nos interrogan. Todo cobra vida, el tiempo se vuelve misterioso. Te acuerdas como ponía sus pantuflas en la alfombra, silenciosamente, apenas se escuchaba el dulce sonido de sus alas de mariposa; no sabíamos nada de sus pensamientos, solo los veíamos venir desde su mirada nostálgica y extraña. Escuchaste murmullos?. No, nada, nada. Tomó su bolso y salió, eso era todo… las cinco de la tarde, sí, ahora me acuerdo… aún no había bajado el sol. Seguimos esperándola, a lo mejor viene en el próximo silencio.