PREMONICIÓN
Cuando estés sola, escribe, sueña, lee.
17 Noviembre
Hace frío, te pienso. Llueve suavemente. Las gotas de lluvia son susurros nostálgicos, romances que se prenden a la noche. Quiero tomar tu mano y sentir la magia que me recorre el cuerpo cuando te acercas suavemente a mí y te ofreces con un beso.
No sé si esta lluvia me atrae o me aleja de la nostálgica tristeza de mi pasado.
¡Qué extraño es para mí amar de nuevo! La única certeza es que me esperan muchas lágrimas contenidas en el dique salvable de lo incierto.
11 Diciembre
Son las 07h50. Estoy esperando mi hora de clase. Quiero escribirte a mano, para dejar que fluyan mis sentimientos. Tu dijiste alguna vez: “Es solo empezar y la pluma se va…” Y empiezo por las imágenes y las palabras que se enlazan a las memorias de lo compartido. Estamos frene a la fotografía en Roma, ¿hay gitanas? Hindúes? No sé, no me acuerdo la nacionalidad de aquellas mujeres, venden pañuelos o faldas o… que sé yo… de colores. Y tú, con ese gesto que tienes en tus manos, del cual te sirves para precisar pensamientos, me cuentas del puente de roma y me hablas de un castillo, de una familia real y yo te miro… y por primera vez, desde septiembre..o quizá desde agosto, observo al hombres detrás de las palabras y me sonrío y te sonrío y te repregunto, y tú… me sigues y sigues conmigo durante los días siguientes y enlazas conversaciones de la nada y hablas y hablas y yo te miro y te voy descubriendo. Tengo respeto hacia ti, mucho respeto y admiración, y este detalle me va perdiendo y luego al leer tus poemas, pienso que podría ser yo el objeto de tus versos, pero me parece una pretención. De pronto, a las seis de la tarde de un 15 de noviembre, empiezas a leer “Amor… y lo lees con tal emoción, mirándome de vez en cuando… y luego aquella hermosa pieza dramática en la que me nombras Dolores y tú te identificas con Pablo… yo no sé que hacer, qué pensar, qué sentir, frente a las palabras, a la dádiva, a la ternura…
Algún momento, anterior a este instante, cuando caminábamos juntos, quería tomarte del brazo y sentirte más cerca y tú lo hiciste, naturalmente, te tomaste de mi brazo y pasamos la calle, parecía que siempre lo habíamos hecho. Cada uno de estos instantes se ha prendido a mis recuerdos, con besos, con besos… Y luego, la aceptación.
¿Te acuerdas del largo escrito, titulado PARA TI? Te lo di en clase, lo empezaste a leer, cuando llegaron los compañeros, tú devorabas cada letra, cada fonema, yo miraba tu expresión, sonreíste, llevaste el papel a tu pecho y me volviste a ver…enamorado! Habías caído en el camino del amor… y yo, encantada! ¿Pensaste en cuánto podría mi corazón enamorarse?¿En cuán profundo surco estaban sembrándose tus palabras, tus gentilezas, tus declaraciones?
13 Enero
Un mes y dos días. Estoy en la misma clase. Mis alumnos escriben algo intrascendente. Todo me parece gris ahora. Estos días he sonreído, he caminado, incluso me han entusiasmado ciertos detalles, el cuerpo de Fabiola me lleva y trae… La Sofi de tus versos llora, sentada en algún recoveco de mi cuerpo, llora y suspira hondamente, mira a través del cristal de los ojos de Fabiola, la nieve cubre sus días solitarios, la nostalgia es pan de su quehacer. Te has ido.
23 Enero
Mi premonición se ha cumplido, han pasado sesenta días. ¿Se agotaron los besos? No, no lo hicieron. ¿Y las caricias? Prendidas en la memoria, inagotables. ¿Y los versos? Se convirtieron en rayos, en arcoiris de despedidas y promesas. ¿Y las lágrimas? Se desbordaron: se destruyó el dique e inundó el valle de la incertidumbre. El amor es una ficción, letras que irrumpen en burbujas de sueños.
FDG
29/XII/09